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Ropa impermeable para el parque

¡Muy buenas!

Días de frío y lluvia, apetece acurrucarse a leer cuentos y jugar tranquilos pero llega un momento en el que el caos se apodera de la casa. ¿Os suena?

Aunque afuera haga frío y esté mojado los peques siguen teniendo una necesidad brutal de movimiento y de contacto con la naturaleza. Los primeros días de lluvia pueden ser más amenos, después de todo un verano sin pisar prácticamente la casa todos los juguetes llaman la atención y leemos cuentos una y otra vez.

Pero cuando van pasando los días el ambiente se va notando más tenso, más cargado ya no saben dónde subirse a trepar,  parece que nada les entretiene…

¿Y ahora qué?

Vivimos en el norte y eso significa que la hierba y el parque estarán mojados durante los próximos meses. ¿Todo el otoño, invierno y parte de la primavera sin poder apenas salir? No puede ser.

En el nido los días de mucha lluvia y frío nos quedamos en casa pero en cuanto el tiempo da una mínima tregua: ¡allá vamos, el parque nos espera!

El problema es que si no vamos con la indumentaria adecuada el rato de estar al aire libre y disfrutar se convertirá en un continuo: «No te metas en la hierba que te mojas», «por el tobogán no, que aún no se ha secado», «¡cuidado con el charco!», con lo que volveremos a casa más agobiados de lo que hemos salido, tanto adultos como niños.

Y os preguntaréis ¿y entonces qué?

Pues yo os recomiendo haceros con un traje de agua y unas botas, de esta manera no tendremos que estar con el NO en la boca todo el rato y los peques jugarán libres.

Están genial a partir del momento en el que empiezan a gatear, antes con una manta de suelo de las de Decathlon es suficiente ya que aunque se den la vuelta o repten un poco no se salen de ella. Cuando empiezan a llegar a los límites de la manta y les gusta explorar nuevas superficies: es el momento.

Hay muchos tipos, para los más peques lo más cómodo son los petos o monos y para los más mayores vale con un pantalón impermeable y un chubasquero. Ambas opciones se ponen encima de la ropa normal, así nos aseguramos de que vayan bien calentitos y también nos sirven para días de verano con lluvia.

Para los pies unas botas de agua flexibles y cómodas, en el caso de bebés que aún no caminan los patucos impermeables pueden ser una buena opción.

Las fotos que veis en el post son de hoy mismo, hemos aprovechado un rato en el que casi no llovía y nos lo hemos pasado genial. El próximo día me llevo mis botas de agua, mi pantalón impermeable y ¡a disfrutar juntos!

Como os digo, hay muchos tipos y marcas de ropa de agua, busca la que mejor se adapte a tu peque y no lo dudes: salid a explorar la naturaleza sin miedo.

Y tú, ¿te animas a salir con los peques aunque esté todo mojado?

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Las salidas al parque

¡Muy buenas!

Hoy vengo a hablaros sobre la importancia de las salidas al exterior con los peques.

Unas calles más abajo del nido tenemos un parque infantil. Tiene dos zonas, una destinada a niños un poco más mayores y otra para los más peques, además de los columpios.

También cuenta con otra zona un poco apartada de gimnasio para mayores. Esas zonas, aunque no están diseñadas para ellos, suelen llamar un montón la atención de los peques. Será esa curiosidad innata que tienen…

El suelo del parque es de caucho pero tiene una gran zona verde que lo rodea.

Tenemos árboles en los que resguardarnos del sol, mesas para jugar y tomar el almuerzo y una fuente que nos traerá alguna que otra mojadura.

Los días que no nos apetece bajar hasta allí nos quedamos en un trozo de jardín que tenemos enfrente de casa, ahí hacemos juegos, buscamos hojas y experimentamos con todo lo que nos encontramos.

Detrás de casa también tenemos un espacio amplio que aprovechamos para dar paseos cortos.

Otros días paseamos un poquito más y llegamos a parques como este:

Tenemos alguno más por la zona pero de momento solo hemos explorado estos dos.

A no ser días contados siempre salimos a pasear, viviendo en Asturias es muy probable que nos encontremos la hierba y el parque mojados, así que en esos días nos abrigamos un poco más y listo. Al llegar a casa nos cambiamos, nos ponemos calentitos otra vez y como nuevos.

Mancharnos no es un problema y normalmente cuando más disfrutamos más manchados regresamos a casa (en esto también me incluyo).

Salir a la calle es toda una aventura y resulta una oportunidad para trabajar su autonomía y curiosidad por el mundo que les rodea.

Sin ninguna prisa, miramos por la ventana o nos asomamos a la terraza para ver si hace frío o llueve. Según lo que notemos elegimos la ropa de abrigo y a dónde vamos a ir.

Nos calzamos, dejamos ordenado nuestro calzado de estar por casa y nos ponemos la chaqueta y el resto de complementos que necesitemos (gorro, bufanda, guantes, gorra, paraguas…).

Depende de lo que vayamos a hacer bajamos la silla o la mochila de porteo.

Una vez en la calle el camino hacia el parque es tranquilo y aprovechamos a pararnos y disfrutar de todas las cosas interesantes que nos vamos encontrando: pájaros, hormigas, hojas secas, obras en la calle…

El camino de vuelta a casa es parecido y siempre lo hacemos con tiempo suficiente para anticipar estas cosas y que no nos pille la hora de comer.

Al llegar a casa nos quitamos el abrigo, nos ponemos las zapatillas y a lavarse las manos.

Los peques necesitan aire fresco, naturaleza y juego en el exterior. Estas salidas son absolutamente necesarias, además en el parque nos encontramos con más niños y disfrutamos un montón.

Para ellos cada salida es toda una aventura, os animo a disfrutar observando su asombro por las pequeñas cosas que nos brinda la naturaleza.

Los peques se maravillan con cada cosa que ven y si intentamos mirar la vida con sus ojos conseguiremos ser un poquito más felices.

Yo he aprendido a hacerlo gracias a ellos y, de verdad os lo digo, vivo mucho más feliz.

Y vosotros, ¿disfrutáis de los momentos de parque y paseo o sois más de estar en casa?

 

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