La hora de la siesta

¡Muy buenas!

Hoy vengo a hablaros sobre cómo nos dormimos en el nido.

La hora de la siesta es algo a lo que muchos peques, aunque estén cansados, se resisten. Por lo que es importante crear unas rutinas que favorezcan la relajación y nos lleven a un estado de tranquilidad.

Es importante transmitir calma y no obligar al niño a dormir, sino cambiar nuestras estrategias y preparar un ambiente que propicie el descanso. Como os enseñé en el room tour, no hay cunas ni barrotes. Los peques se sienten libres y autónomos.

En el nido nos dormimos acompañados, cada uno con lo que más necesita; caricias, porteo, canciones, cuentos… Siempre buscando el equilibrio para que todos estemos cómodos.

También tenemos un pequeño ritual que llevamos a cabo todos los días. No con todos los peques sirven las mismas estrategias así que, como con todo, toca adaptarse a sus necesidades.

Además, en estas edades, los ritmos de sueño cambian cada poco e influye la actividad que han hecho y cómo han pasado la noche.

Con el peque que está ahora (15 meses) lo hago de la siguiente forma:

Mantiene la siesta de la mañana, que muchos días se alarga hasta dos horas.

Cuando se acerca la hora de dormir (observo el momento en el que empieza a estar cansado y me anticipo, normalmente suele ser poco después del desayuno) pongo de fondo una música relajante mientras seguimos con el juego libre. Al poco rato él mismo me trae un cuento que leemos varias veces.

En otro post os hablaré de nuestros cuentos favoritos, pero para la hora de dormir el que más nos gusta es:

Una vez que hemos terminado todo y nos vamos a la habitación, bajamos la persiana para que no entre tanta claridad y encendemos una de las luces quitamiedo.

Cantamos una canción y seguimos con la música relajante.

Hasta hace poco se dormía en brazos y luego lo dejaba en su colchón, pero desde hace unas semanas se duerme directamente tumbado conmigo al lado para darle la mano.

Es importante que sigamos al peque y no tengamos prisa para adelantar etapas, todo llega.

El repetir una rutina y una misma canción cada día y dormirse con ella hace que la relacionen con el momento de descanso.

Desde que suena la primera música relajante que pongo de fondo ya comienza a anticipar lo que sucederá después y esto le hace sentirse seguro.

Los despertares también son tranquilos, nos quedamos un ratito tumbados escuchando música y, cuando ya esta despierto del todo, nos vamos a jugar.

En resumen: no hay unos horarios estrictos de siesta y, como en todo, lo importante es observar y adaptarnos a cada etapa y cada momento.

Y a vosotros, ¿os cuesta el momento de la siesta con los peques?

Si queréis conocer cómo es un día en el nido corred a instagram, ¡esta semana pasaremos una mañana juntos!

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