Cómo hacer actividades y propuestas seguras

¡Muy buenas!

Ayer fue festivo en Gijón y, aunque tenía pensado publicar, no ha sido posible enviar este nuevo post.

Así que allá vamos, con un día de retraso pero con un tema muy interesante.

Las propuestas que utilizo en el nido.

Si me seguís en Instagram seguramente habréis visto algunas por stories.

La mayor parte del tiempo transcurre con el juego libre como protagonista, intentando intervenir lo menos posible. Pero es cierto que de vez en cuando, sobretodo cuando la lluvia nos limita un poco y no pasamos tanto rato en el exterior, me gusta preparar alguna propuesta.

Siempre son totalmente libres y obviamente no siempre triunfan.

La mayoría de las veces simplemente las preparo y las coloco en la habitación de juegos, sin explicación ni demostración alguna.

Otras veces, las que menos, le muestro cómo hacerlo. Simplemente repito el movimiento, lentamente, un par de veces. A continuación me retiro y ya dejo que lo utilice él.

En algunas ocasiones intenta reproducir lo que yo he hecho y en otras utiliza el material de manera totalmente diferente. Esto puede ser porque todavía no esté preparado para esa actividad, pero si disfruta de ella utilizándola de manera distinta dejo que lo haga sin corregir. Eso sí, espero un tiempo a que esté preparado para volver a presentársela o la próxima vez reduzco su dificultad.

A veces es difícil encontrar el nivel de dificultad adecuado para que sean capaces de hacerlo pero tampoco les resulte demasiado sencillo y se aburran. Para dar respuesta a sus necesidades debemos observar qué es lo que más les interesa en este momento.

Pero de lo que os quería hablar hoy es de cómo preparar una propuesta para que sea segura.

Cuando son muy peques y se llevan todo a la boca hay un montón de propuestas, sobretodo sensoriales, que pueden hacerse sin que supongan un riesgo. Con ingredientes que tenemos en nuestra cocina podemos hacer un montón de actividades super chulas.

Prepararé post con algunas de las propuestas que más éxito tienen, y las dividiré en «comestibles» o «no comestibles».

A continuación voy a explicaros en qué aspectos me fijo yo para saber si están preparados para introducir otros elementos (no comestibles):

  1. En primer lugar me fijo durante el juego libre. Si están aún en una etapa muy bucal y se meten todo en la boca para investigarlo aún no es el momento.
  2. Si durante el juego libre no suelen llevarse los materiales a la boca: comienzo a fijarme si durante las propuestas, con elementos «comestibles», prueban e investigan probando cada ingrediente.
  3. Si no es así el siguiente paso es seguir preparando propuestas comestibles, pero cuando llevan un rato trabajando en ellas introducir algún material «peligroso» (entiéndase peligroso como no comestible pero tampoco tóxico, de dimensiones pequeñas que podría ser peligroso si se lo mete en la boca). Siempre estando presente y supervisando. Para empezar es mejor introducir elementos que por su tamaño o material no sea demasiado peligroso (evitar por ejemplo pegamentos, pinturas tóxicas, pelotas o bolas con las que puedan atragantarse, etc.)*
  4. Una vez que hemos introducido poco a poco estos elementos y observamos que no tiene interés en meterlos en la boca podemos comenzar a realizar propuestas más ricas en materiales desde el principio.

*Yo por ejemplo el primer elemento no comestible que he introducido en una propuesta han sido unas pequeñas estrellitas brillantes para una bandeja sensorial de nieve artificial. Al comenzar solo utilicé bicarbonato, agua y hielo. Cuando observé que no tenía interés en llevárselo a la boca introduje las estrellas.

No eran comestibles, pero tampoco resultaban un gran peligro si se las hubiese llevado a la boca y tragado accidentalmente.

Este tipo de materiales que no tienen peligro nos sirven para observar cómo se desenvuelve y, en caso de que se las lleve a la boca, decirle que no puede hacerlo y comprobar cómo responde a nuestras indicaciones. Esto nos dará pistas sobre si es momento o no para introducir otro tipo de materiales.

ASPECTOS IMPORTANTES

  • Aunque tu peque no tenga costumbre de llevarse cosas a la boca es esencial supervisar toda actividad que conlleve la utilización de elementos pequeños que puedan tragarse, sean estos tóxicos o no. NUNCA dejarlo solo.
  • Si utilizamos propuestas elaboradas con alimentos hay que tener en cuenta las alergias alimentarias.
  • Un recurso si tu peque utiliza chupete es ofrecérselo a la hora de realizar la actividad.
  • Si tu peque aún está en una fase muy oral no tengas prisa, hay un montón de materiales que puedes utilizar. Ya llegará el momento de usar el resto. Lo más importante es su seguridad.
  • Una de las actividades sensoriales que más les gustan es comer con las manos, así que puede ser un buen punto por el que empezar: dejarle comer solo.
  • Cuando tu peque sea un poco más mayor es importante explicarle lo que no puede llevarse a la boca y, siempre supervisando, confiar.
  • Otra idea si quieres introducir algún material concreto es hacerlo mediante botellas o bolsas sensoriales, ya que al ir selladas no tienen peligro.

Si tenéis alguna pregunta no dudéis en escribirme. Y vosotros, ¿preparáis propuestas para vuestros peques en casa? ¿os da miedo utilizar este tipo de materiales «no comestibles»?

 

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