Room tour: Zona de juego

¡Muy buenas!

Hoy vuelvo con con otro post sobre la casa, esta vez la playroom.

Esta es una zona que cambia a menudo en función de las necesidades (y edades) de los peques, he tardado tanto en enseñarla porque siempre que me propongo hacerle fotos se me ocurre algún cambio.

Esta es la parte principal de la casa, por lo que desde el primer momento decidí que la ubicaría en el sitio más grande y luminoso: el salón.

El rey por excelencia es el blanco, combinado con la madera de pino. Además del color mint y el coral que he utilizado para darle un poco de vida.

Es un salón cuadrado y, aunque todo está integrado y no hay separaciones físicas, tiene varias zonas.

No entraré en demasiados detalles para no alargarme mucho pero podéis dejarme en comentarios todo lo que os gustaría saber y preparo otra entrada más específica.

En primer lugar está la barra con espejo destinada a los bebés (aunque gusta a todos).

Una manta de juegos que utilizan para sentarse a jugar, leer cuentos, tumbarse, esconderse…

La esquina de la derecha la he aprovechado para hacer el rincón de lectura. He pintado en color mint una casita y he colocado un cojín grande con cojines más pequeños encima para conseguir un lugar cómodo en el que sentarnos a disfrutar de miles de cuentos.

Los libros están guardados en una caja en el suelo y en un par de estantes colocados a la altura de los peques, como siempre para fomentar la autonomía.

Un pequeño sofá delante de la ventana es el único elemento que nos recuerda que esto antes era un salón.

En la otra pared hay una estantería en la que los cuatro huecos más bajos están destinados a juguetes de los peques y dos de los de arriba a libros para adultos relacionados con la crianza y educación o cuentos más delicados que corren peligro a su altura.

Como veis la serie Kallax de Ikea me encanta por su gran versatilidad, ya que puede utilizarse en horizontal o en vertical y puedes añadir puertas, cajas, cajones, separadores, etc. Actualmente en casa tengo 3 estanterías de esta colección y cada una tiene un uso totalmente diferente.

La otra estantería que hay al lado también es de Ikea pero de la colección infantil, también son muy versátiles porque las baldas y cajas pueden quitarse y cambiar la distribución según las necesidades que tengamos.

Pegada a dicha estantería está colocada la alfombra de Lorena Canals, es muy práctica porque puede lavarse en la lavadora y es el lugar en el que más tiempo juegan los bebés.

Esta esquina es lo último que he cambiado ya que con la llegada de los bebés el mayor necesitaría tener una zona en la que poder utilizar ciertos materiales sin tener una continua interrupción (bandejas de arena y arroz, pinturas, puzzles…)

También he colgado este mueble de Ikea en el que guardo materiales que utiliza principalmente el mayor pero que no puedo dejar a su alcance por diferentes motivos. Él sabe dónde está y cuando le apetece utilizar alguno de ellos me los pide.

Y para terminar hay una mesa plegable a la entrada, resulta muy práctica porque cerrada ocupa tan solo 26 cm y pero cuando necesito espacio para reuniones con los padres, por ejemplo, abro uno de los tableros y pasa a medir 89 cm. El tamaño más grande, 152 cm, se consigue abriendo ambos tableros y lo utilizo principalmente para hacer esos diy que taaanto me gustan.

Creo que no me dejo nada, en otro post ya os contaré qué materiales utilizo en cada zona y cómo los distribuyo en función de las edades de los peques.

¿Qué os ha parecido? La habitación de descanso también ha sufrido un par de cambios para tener más espacio, pero eso os lo cuento otro día. Ahora tenemos otros dos proyectos: ir creando un pequeño huerto urbano en la terraza y construir nuestra propia “mesa” de estación, ya os iré enseñando qué tal queda.

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Materiales para bebés

¡Muy buenas!

Hoy quiero hablaros de los materiales para bebés. Los peques del nido tienen 7 meses, por lo que su mayor pasión es llevarse a la boca todo lo que pueden.

Con ella descubren las diferentes texturas de los objetos, por eso es importante ofrecerles materiales de diferentes tamaños, pesos, formas, colores, texturas y sabores, intentando no abusar del plástico.

En primer lugar el cesto de los tesoros. Los materiales estrella de este cesto son las anillas de madera y el cucharón metálico (no aparece en la foto), con cada uno de ellos reciben sensaciones diferentes y eso les encanta.

En segundo lugar: las pelotas. Todas les llaman la atención, pero especialmente la pelota pikler ya que son capaces de agarrarla y, al tirarla, no rueda mucho por lo que es fácil de alcanzar. El resto de las pelotas son de diferentes tamaños, materiales y texturas.

Por otro lado está el rodari. Contiene una canica y unas bolas de madera dentro que suenan al hacerlo rodar, es genial para fomentar el gateo.

No podían faltar los cuentos: sus preferidos son los de madera, aptos para mordisquear y con dibujos sencillos. El de tela también es una buena opción y lo utilizo para llevar enganchado en el carro cuando salimos de paseo.

Y por último ¿uno de los juegos preferidos en esta edad y que les ofrece un montón de experiencias? La alimentación complementaria. Descubrir los alimentos tal y como son, sin triturar. Disfrutar de sus texturas y sabores. Manosear y ensuciarse lo que no está escrito. Esta es la “actividad” por excelencia que os recomendaría para vuestros peques, sin duda alguna.

Y los vuestros, ¿con qué disfrutan jugando?

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Autonomía y cuidados

¡Muy buenas!

¿Qué tal se presenta la segunda semana de septiembre? Por aquí seguimos conociéndonos y volviendo a retomar las rutinas poco a poco, sin agobios.

El calor, un nuevo peque, los días aún largos y las ganas de aprovechar a máximo el tiempo en la calle hacen que vayamos sin prisas y disfrutemos a tope del final del verano.

Pero hoy quiero hablar de otro tema.

Como sabéis la autonomía es uno de los aspectos fundamentales para mí a la hora de trabajar con los peques.

Ya tenemos instaurada la rutina de cepillado de dientes, que se la he sumado a la de lavar las manos y la cara. El mayor las tiene muy interiorizadas y cada vez demanda más autonomía.

Es importante que a partir de la salida del primer diente comencemos con el cepillado.

Como el cepillado de dientes es algo importante y serio, primero dejo que él mismo se los cepille. A continuación yo le doy otro cepillado para asegurar que están bien limpios.

Como os había enseñado en este post, ya tiene a su alcance los pañales para hacerle más partícipe en la hora del cambio. Como su autonomía y sus ganas de hacer las cosas por él mismo van creciendo a pasos agigantados le he añadido otras tres cosas y creado su rincón de cuidado personal.

En él he colocado un cepillo para el pelo, un cepillo de dientes y unos pañuelos, además de los pañales que os había enseñado. Después de unas cuantas semanas de prueba puedo asegurar que ha sido todo un éxito.

Esto le permite ensayar siempre que quiera, para ello le he puesto un cepillo nuevo (no con el que se los lava después de comer). Es una zona de juego simbólico más en la que practicar habilidades.

¿Vuestros peques también reclaman cada vez más autonomía? Os animo a que busquéis las formulas que mejor se adapten a vuestra familia para conseguir ofrecerles la confianza y autonomía suficientes, veréis cómo os sorprende lo capaces que son.

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Comienza el segundo curso de Aguamarina Casa Nido

¡Muy buenas!

Ya estoy de vuelta de las vacaciones, unas semanas que me han servido para cargar las pilas y volver llena de nuevas ideas e ilusiones.

Las dos primeras han sido vacaciones totales, con el nido cerrado. La tercera semana de agosto ya se incorporó el más peque y la siguiente el mayor, pero así todo he aprovechado el resto de horas libres para disfrutar del verano.

En estas semanas he descansado y cambiado de aires, pero también me ha dado tiempo a tener reuniones, preparar el nuevo curso, nuevos materiales, etc.

Se termina el primer curso de Aguamarina Casa Nido y no puedo estar más agradecida, satisfecha y orgullosa de este proyecto que es una parte de mí.

Afronto el nuevo curso con un montón de ganas de aprender, mejorar y seguir luchando para que esto salga adelante.

Esta semana comienza un nuevo peque el periodo de adaptación, en unas semanas os contaré cómo ha ido. Me hace mucha ilusión ver cómo el nido crece y los peques van creando unas relaciones tan bonitas entre ellos.

Para mi septiembre es el comienzo del año, así que estoy poniendo en orden la nueva agenda y fijando objetivos para el curso.

El primero es volver al blog así que retomo los post de los martes, por lo que nos vemos de nuevo la semana que viene. Tengo un montón de temas pendientes sobre los que escribir, si hay alguno que te interese leer especialmente puedes sugerirlo en los comentarios o en cualquiera de mis redes sociales.

Si no quieres perderte nada sígueme también en Instagram, allí comparto pequeños momentos de nuestro día a día.

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Así nos refrescamos en el nido

¡Muy buenas!

Es la última semana antes de hacer un pequeño parón de vacaciones (dos semanas). No tenía pensado publicar pero no quería dejar pasar el tiempo porque el post de hoy es muy refrescante y el verano se pasa volando.

Cuando llega el calor siempre pensamos en playa o piscina, que está genial, pero yo he buscado una alternativa rápida y cómoda para refrescarnos al lado de casa.

En Asturias la verdad es que gozamos de un clima envidiable ya que no tenemos que sufrir las altas temperaturas que se dan en otras zonas del país pero, de vez en cuando, tenemos días soleados en los que solo apetece jugar con el agua.

El nido tiene varias zonas verdes con árboles alrededor así que he encontrado la fórmula perfecta para hacer divertidos y refrescantes esos días de calor.

Os cuento cómo lo hago por si os sirve de idea para hacer con vuestros peques.

Mis básicos para pasar un rato divertido y a remojo son:

  1. Barreño de ikea
  2. Botellas de plástico o garrafa con agua del grifo no muy fría
  3. Toalla
  4. Pompero
  5. Pelota
  6. Manta de picnic o toalla para sentarnos
  7. Regadera, caldero, etc.
  8. Crema solar
  9. Fruta
  10. Agua fresquita
  11. Cualquier rincón verde con zonas de sombra

*El barreño era lo que tenía por casa, pero he visto estas piscinas plegables de decathlon y creo que me haré con una para el verano que viene porque me parecen muy prácticas (no se hinchan, se pliegan y se guardan muy fácilmente). Resulta mucho más cómodo sobretodo si tenéis que bajar con más de un peque, ya que el barreño os dejará inhabilitada una mano y una piscina de este tipo podéis guardarla o colgarla de la mochila. (Las hay de varios tamaños)

Hemos pasado unos ratos super divertidos y al aire libre, a la vuelta de vacaciones repetiremos seguro.

Y vosotros, ¿cómo pasáis los días de calor con los peques cuando no hay piscina o playa cerca?

 

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Así hacemos los helados de fruta

¡Muy buenas!

Hace unas semanas hicimos por primera vez helados de fruta, nos lo pasamos genial y, lo mejor de todo, ¡han quedado riquísimos!

Son una buena opción para evitar los helados comprados que llevan azúcar y otros ingredientes poco saludables, son super refrescantes y nos dan la oportunidad de que los peques puedan participar en todo el proceso.

Otra de las ventajas que tienen es que vienen genial para aprovechar esa fruta que está a punto de ponerse pocha sin invertir nada de tiempo y así evitar tirarla. Simplemente la debes pelar y guardar en el congelador, ahí aguantará hasta que tengas un rato para hacer unos deliciosos helados.

Nosotros hemos utilizado la fruta que teníamos en el nido: sandía, melón y plátano. Y hemos hecho dos tipos de helado diferentes.

El primero es más parecido a los helados de hielo, suuuuper refrescante. Hemos congelado el melón y la sandía en trozos (sin pepitas) y, cuando estaba listo, lo hemos metido en la picadora.

Después hemos añadido un poco de yogurt natural y de ahí a los moldes (son de Tiger).

Unas horas al congelador y listos para comer.

Si no queréis esperar podéis tomarlo tal cual tipo smoothie o como granizado cambiando el yogurt por un poco de hielo picado.

El otro helado que hemos hecho es únicamente de plátano. Hemos congelado plátanos que ya estaban un poco maduros (ya pelados porque resulta más sencillo que pelarlos cuando están congelados), los hemos sacado del congelador, partido en trozos y a la batidora.

Los helados de plátano están genial para comerlos a cucharadas o en un barquillo, ya que la textura es muy cremosa. Pueden comerse nada más hacerlos o lo puedes congelar en un recipiente para otro momento.

Y tú, ¿haces helados con tus peques?

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Picoteo saludable

¡Muy buenas!

Hoy vengo a hablaros sobre la importancia de que dejemos que los peques se autorregulen, en todos los aspectos pero especialmente en la alimentación. En el nido uno de los peques es bebé y está con lactancia a demanda, pero el otro peque puede comer siempre que tenga hambre.

Cuando llega preparamos juntos un plato con fruta o aperitivos saludables y un vaso de agua. Lo colocamos en la mesa a su altura y siempre que quiere puede ir a comer algo.

Hay días que hace varias visitas a lo largo de la mañana, otras pocas que se lo come todo en cuanto lo preparamos y unas (las que menos) en las que no come nada hasta mediodía. Es importante confiar en ellos, de esta manera serán conscientes cuando tienen hambre y ellos mismos irán a comer lo que han dejado preparado antes.

No hay inconveniente en que “picoteen” entre el desayuno y la comida siempre que los alimentos que coman sean saludables, por eso es un momento genial para ofrecer la fruta.

En el nido normalmente ofrezco la fruta, aunque de vez en cuando preparamos pan, tortitas, bizcocho, etc. (todo ello sin azúcar, por supuesto).

Os dejo con algunos ejemplos:

FRESAS Y MANZANA

PLÁTANO Y FRESAS

PAN INTEGRAL CON PLÁTANO

SANDÍA

Es una buena idea para todos, pero sobretodo para peques a los que no les suele entrar la fruta como postre en las comidas. Quizá a media mañana o media tarde les apetezca comerla si la tienen a su alcance.

Prepararla juntos y que esté a su altura es esencial para darles autonomía.

Tengo varias recetas super sencillas preparadas para los días más calurosos, pero eso os lo cuento otro día. 🙂

Y vuestros peques, ¿comen algo a media mañana? ¿y para merendar?

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En qué consiste el trabajo de una madre de día

¡Muy buenas!

La figura de madre de día es muy desconocida aún en España así que mediante este blog intento que conozcáis un poquito más nuestra forma de trabajar.

Hoy quería ir un paso más allá y contaros mi día a día, tanto lo que realizo en mi jornada laboral como lo que menos se ve y que hago cuando ya no están los peques.

En muchas ocasiones nos confunden con niñeras o canguros, yo he trabajado muchos años de esas dos cosas y os aseguro que dista mucho de mi trabajo actual. En esos casos yo llegaba a casa de la familia, atendía a los peques y me iba. No necesitaba formación (aunque la tenía o estaba estudiando para tenerla), ni darme de alta como autónoma, ni formación en primeros auxilios, ni ninguna de las cosas que os cuento más abajo.

Cuento esto para que se entienda que lo que ofrece una madre de día es un servicio de calidad, muy lejano a “la vecina que cuida a unos niños en casa”.

Sin más, paso a contaros mi día a día:

En primer lugar, antes de que lleguen las familias, dejo lista la propuesta del día si es que la hay (no todos los días hacemos una) y compruebo que todo esté en su sitio para recibirlos.

Cuando van llegando, las familias me ponen al día: ha pasado mala noche, ya ha desayunado en casa, está más demandante que normalmente, ha dormido un montón de horas, etc.

Durante la jornada ya os imagináis: cambios de pañal, paseo, porteo, mimos, cuentos, recoger, lavar manos, sonar mocos, cantar, bailar, acompañar, observar, etc.

Al irse yo también pongo al día a los padres sobre qué tal ha ido la mañana, qué han comido, si han dormido siesta, etc.

Cuando los peques se van toca recoger todos los materiales, fregar las cosas de la comida y limpiar para dejar todo listo para el día siguiente.

Además de todo esto hay otras tareas que, si bien no todas son diarias, llevan también su tiempo:

  • Pensar propuestas adecuadas según las necesidades e intereses de cada uno y realizar un pequeño informe si hemos hecho alguna ese día.
  • Cubrir el diario individual en el que queda reflejado todo lo que ha ocurrido, especialmente si algo se ha salido de la normalidad.
  • Buscar alternativas o soluciones para los conflictos que van surgiendo en el día a día.
  • Recopilar información sobre dudas o temas que puedan interesar a las familias (BLW, desarrollo del lenguaje, desarrollo motor, materiales…)
  • Formación continua realizando cursos, lecturas, etc.
  • Creación de contenido para el blog.
  • Buscar maneras de dar a conocer tanto la profesión en general como mi proyecto en particular.
  • Organizar y separar las fotos del día a día (para las familias, para redes sociales, para el blog..)
  • Buscar, comprar o crear los materiales que se van necesitando.
  • Redistribuir las zonas de la casa según van cambiando nuestras necesidades.
  • Colaborar y reunirme con otras madres de día de Asturias para trabajar en los avances de la profesión en todos los niveles.
  • Llevar las redes sociales.
  • Preparar y realizar entrevistas con familias interesadas en mi proyecto.

Como veis mi trabajo no termina cuando los peques se van, pero no cambiaría ni uno solo de los minutos que dedico a este proyecto porque, para mi, es el mejor trabajo del mundo.

¿Qué os ha parecido? Os espero en las redes sociales:

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El cambio de pañal

¡Muy buenas!

Ya está acercándose el verano y con él el tema estrella de estas fechas: quitar el pañal a los peques que empiezan en septiembre al cole. (El pañal no se quita, se deja. Pero esto da para otro(s) post.)

El post de hoy no va dedicado a las familias que estáis ya en ese proceso, sino a las que todavía no habéis llegado a ese punto pero los cambios de pañal empiezan a hacerse más complicados.

Cuando son bebés el cambio de pañal es, en muchos casos, un momento divertido: caricias, pedorretas, descubrirse los pies, sonrisas…

Pero llega un día en el que muchos peques se niegan a cambiarse el pañal y cada cambio supone un buen rato de lloros y gritos en el que tanto ellos como nosotros nos sentimos fatal.

Os voy a dar unos tips para que los momentos de cambio no sean un drama:

  1. En primer lugar no llevar NUNCA a la fuerza al peque al cambiador, esto solo lleva a generar más tensión en torno al momento del cambio.
  2. Reflexionar si ha ocurrido algo que haya podido generar ese malestar, fijándonos en cosas directamente relacionadas (irritación en la zona del pañal que pueda hacerle doloroso ese momento) pero también en otras que a priori no nos parece que tengan relación (llegada de un hermano, cambio en las rutinas…)
  3. Pedir permiso para mirar el pañal, es algo muy importante ya que se trata de su cuerpo y, si queremos que aprendan a respetarlo, debemos empezar nosotros.
  4. Intentar conectar con él y verbalizar lo que le está pasando: “se que no te apetece cambiar el pañal y por eso estás enfadado/triste”, acompañar ese momento hasta que baje la intensidad.
  5. Evitar las prisas
  6. Darle toda la autonomía que sea posible: dejar los pañales a su altura para que pueda elegir cuál quiere, que te ayude a quitarse la ropa, tirar a la basura el pañal…
  7. Contarle todo lo que vas haciendo durante el cambio, a veces tan solo quieren sentirse partícipes e ir comentando con ellos lo que hacemos les ayuda.
  8. Procurar, en la medida de las posibilidades y siempre que el peque se sienta cómodo, realizar el cambio estando él de pie. Esto amplia su campo de visión y es más consciente de todo el proceso, pudiendo colaborar con nosotros.
  9. Dejarle que vea el pañal antes de cerrarlo y comentar qué es lo que tenía, esto le ayudará a tomar consciencia de lo que había hecho y de la necesidad de cambiarse.

Para hacer todo esto no debemos esperar a que el peque se sienta mal y nos muestre su desacuerdo, sino que podemos empezar a hacerlo desde el primer momento. A ellos les ayudará a tomar consciencia de su cuerpo y sentirse respetados y a nosotros nos ayudará a conectar con ellos y no dejarnos llevar por la rutina y las prisas del día a día.

Los momentos de cuidado como el baño, el cambio, la siesta, la alimentación… son oportunidades geniales para fortalecer el vínculo con los peques. Os animo a comprobar como, tan solo cambiando vuestra actitud en estos cuatro momentos, notáis un cambio en la relación con vuestros hijos.

En el nido depende del momento y de cómo se encuentre el peque (17 meses) los cambios los realizo con él de pie o acostado, pero siempre siguiendo los puntos anteriores.

Por si os sirve de idea, cuando lo cambio estando de pie lo hacemos delante de un pequeño espejo y aprovechamos para conocer y nombrar otras partes del cuerpo y que vaya conociendo su esquema corporal.

Os cuento esto porque hemos vivido una situación parecida en el nido y, tras ofrecerle más autonomía, puedo decir que hemos superado esta fase con éxito y ahora el momento del cambio vuelve a ser un momento feliz.

Y vosotros, ¿qué tal vivís en casa el momento del cambio de pañal?

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Adaptar un espacio para un bebé de 4 meses

¡Muy buenas!

Estamos en pleno periodo de adaptación así que probablemente no salgan post todas las semanas, pero retomaré el ritmo en cuanto pueda. El trabajo que realizo fuera de la jornada en la que están los peques es mayor en los periodos de adaptación por varios motivos, prepararé un post para contaros en qué consiste ese trabajo “extra”.

Aunque no me ha dado tiempo a hacer demasiadas fotos, no quería dejar de enseñaros cómo he adaptado el nido para el nuevo peque.

Os recuerdo que hasta ahora el espacio lo utilizaba un peque de 17 meses, ahora pasará a compartirlo con uno de tan solo 4.

Para mi es importante que ambos tengan espacio en el que poder desarrollar sus juegos y actividades sin molestarse, con lo que en cuanto supe que iba a incorporarse me puse a buscar cómo organizarlo.

Tengo pendiente el post en el que os enseñe la playroom al completo, pero hoy os enseñaré un rinconcito.

La sala de juegos debe ser un espacio que pueda ir adaptándose a las necesidades de los peques que estén en ese momento en el nido, así que a continuación os cuento cómo lo he hecho para un bebé de 4 meses.

El espejo con la barra y la colchoneta ya lo tenía puesto, era perfecto para el bebé pero necesitaba algo que ampliase ese espacio y que pudiese colocarlo en diferentes partes de la playroom según las necesidades del momento.

Después de mucho buscar me decanté por una manta de juego de Nobodinoz en tonos mint.

Se dobla fácilmente para guardarla, no tiene dibujos ni colores estridentes y es de algodón 100% ecológico.

La libertad de movimiento y materiales de fácil agarre y diferentes texturas es lo que me ha parecido más importante para estos primeros meses.

Os seguiré contando qué tal va la adaptación y cómo iremos utilizando este rincón según pasan los meses.

¿Qué os ha parecido? ¿Qué es lo que buscáis en una zona de juegos para vuestros bebés?

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