Cómo gestiono el uso de las tecnologías

¡Muy buenas!

Hoy os hablo de un tema que me parece muy importante, sobretodo en la época en la que vivimos.

Paloma Blanc, de 7 Pares de Katiuskas, presentó su ponencia en el último Bloggever sobre la tecnología en la vida en familia.

Esta madre de nada más y nada menos que 8 hijos, nos habló sobre el uso de la tecnología de una manera muy amena y divertida.

En primer lugar habló sobre cómo a ella misma le sobrepasó el uso de las redes sociales e incluso decidió dejarlas por un tiempo. Pero también sobre cuánto bien pueden hacer y cómo pueden ayudarnos y sacar la mejor versión de las personas.

Después de su ponencia se abrió un debate en el que se habló de cómo enfocaban varias madres el uso de las tecnologías con sus hijos.

Para empezar quiero recordar que somos el modelo a seguir por los peques, por lo tanto da igual que a ellos no les compremos una tablet cuando tienen dos años si nos están viendo a nosotros constantemente pegados al móvil.

Creo que aislarlos de la tecnología no es una opción, en el mundo en el que vivimos resultaría prácticamente imposible y creo que avances como el internet tienen cosas positivas y debemos enseñarles cómo utilizarlas de manera saludable.

Quedamos en que nosotros somos su ejemplo ¿no?, pues empecemos hablando del uso que le damos al móvil, tablet, ordenador, etc.

En este post os voy a contar cómo gestiono yo las tecnologías en el nido y, si os interesa el tema, más adelante os contaré algunas estrategias para elegir contenidos y reducir el tiempo delante de las pantallas con vuestros peques.

Como ya he dicho antes, estoy en contra de aislar a los niños del mundo en el que viven, pero también estoy en contra de ofrecerles por activa y por pasiva contenidos multimedia en los que ellos simplemente son sujetos pasivos.

Hasta los tres años lo único que necesita un niño es contacto con la naturaleza, movimiento libre, cariño y mucha interacción con el mundo que le rodea. Con el mundo real, no con el que se ve en la pantalla.

No va a pasar nada por que un día vean la tele o unos dibujos en la tablet, pero debemos ser conscientes de que mientras están delante de las pantallas no están jugando, desarrollando su imaginación ni en contacto con la naturaleza. Cada familia debe decidir cómo quiere gestionar el tema de las tecnologías con sus peques, pero siempre tomando las decisiones desde el conocimiento y la información.

En el nido, que acoge peques de 0-3 años, no hay televisión, tablet ni ordenador. Tampoco juguetes interactivos llenos de botones, luces ni sonidos.

Los materiales que utilizo son en su mayoría naturales y lo más desestructurados posible para que sea la mente del peque quién trabaje y no el propio juguete.

Por mi parte no utilizo el móvil salvo para inmortalizar algún momento bonito o comunicarme con la familia de los peques. Principalmente por lo que os decía antes de dar ejemplo.

Me encantan las redes sociales, los blogs, youtube… creo que nos pueden aportar un montón de cosas pero nunca los utilizo mientras estoy con un peque. Aunque esté jugando a su bola, si utilizo el móvil siento que me desconecto y pierdo ese vínculo y esa relación que me hacen estar conectada a sus necesidades.

Así que nada de móvil, tablet o televisión, ni para los peques ni para mí.

Cada familia decide si en casa ofrece o no este tipo de tecnologías pero creo que durante el tiempo que están en el nido puedo ofrecerles un montón de experiencias fantásticas sin necesidad de recurrir a ellas.

Si me seguís en instagram sabréis que me gusta mucho compartir nuestro día a día en el nido pero, aunque podáis ver qué estamos haciendo, el 90% de las veces la foto o vídeo es de hace un rato y aprovecho a subirlas durante el tiempo de la siesta, momento que exprimo al máximo porque también lo utilizo para recoger, preparar propuestas, escribir en el blog…

Una de las cosas que podemos hacer para no sentir que perdemos el tiempo con el móvil es fijarnos unos momentos concretos para utilizarlo, evitándolo en momentos en los que estamos haciendo otras cosas. Por ejemplo yo suelo utilizarlo mientras desayuno, en la hora de la siesta y antes de ir a dormir. De esta manera puedo mantenerme al día y tener mis redes actualizadas sin tener que depender del móvil en todo momento.

Respecto al tema de sacar a los peques en redes sociales creo que es un tema más complejo y que es una elección de cada familia.

Personalmente no me gusta publicar fotos de los peques en los que se les vea la cara, por lo que las que utilizo en las redes sociales son siempre con la aprobación de la familia y de manera que no se les identifique.

Si os interesa este tema y queréis saber más sobre cómo gestionarlo con vuestros peques, desde Empantallados Asturias están realizando un ciclo de conferencias sobre educación familiar en el entorno digital. Ya ha tenido lugar la primera, de Gustavo Entrala. Pero aún tenéis la oportunidad de asistir a las dos siguientes:

  1. 1 de Marzo 2018 (20:00h) Charo Sádaba en el Colegio de Fomento Los Robles dará su charla “El reto de formar smartusers”
  2. 3 de Mayo 2018 (20:00h) Paloma Blanc en el Colegio Peñamayor con “Yo te elijo a ti. Tú, yo y la tecnología”

La entrada es libre y gratuita para todas las familias de Asturias interesadas en la educación digital de sus hijos, ¿nos vemos allí?

Y vosotros, ¿cómo gestionáis el tema de la tecnología en casa?

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Cómo hacer actividades y propuestas seguras

¡Muy buenas!

Ayer fue festivo en Gijón y, aunque tenía pensado publicar, no ha sido posible enviar este nuevo post.

Así que allá vamos, con un día de retraso pero con un tema muy interesante.

Las propuestas que utilizo en el nido.

Si me seguís en Instagram seguramente habréis visto algunas por stories.

La mayor parte del tiempo transcurre con el juego libre como protagonista, intentando intervenir lo menos posible. Pero es cierto que de vez en cuando, sobretodo cuando la lluvia nos limita un poco y no pasamos tanto rato en el exterior, me gusta preparar alguna propuesta.

Siempre son totalmente libres y obviamente no siempre triunfan.

La mayoría de las veces simplemente las preparo y las coloco en la habitación de juegos, sin explicación ni demostración alguna.

Otras veces, las que menos, le muestro cómo hacerlo. Simplemente repito el movimiento, lentamente, un par de veces. A continuación me retiro y ya dejo que lo utilice él.

En algunas ocasiones intenta reproducir lo que yo he hecho y en otras utiliza el material de manera totalmente diferente. Esto puede ser porque todavía no esté preparado para esa actividad, pero si disfruta de ella utilizándola de manera distinta dejo que lo haga sin corregir. Eso sí, espero un tiempo a que esté preparado para volver a presentársela o la próxima vez reduzco su dificultad.

A veces es difícil encontrar el nivel de dificultad adecuado para que sean capaces de hacerlo pero tampoco les resulte demasiado sencillo y se aburran. Para dar respuesta a sus necesidades debemos observar qué es lo que más les interesa en este momento.

Pero de lo que os quería hablar hoy es de cómo preparar una propuesta para que sea segura.

Cuando son muy peques y se llevan todo a la boca hay un montón de propuestas, sobretodo sensoriales, que pueden hacerse sin que supongan un riesgo. Con ingredientes que tenemos en nuestra cocina podemos hacer un montón de actividades super chulas.

Prepararé post con algunas de las propuestas que más éxito tienen, y las dividiré en “comestibles” o “no comestibles”.

A continuación voy a explicaros en qué aspectos me fijo yo para saber si están preparados para introducir otros elementos (no comestibles):

  1. En primer lugar me fijo durante el juego libre. Si están aún en una etapa muy bucal y se meten todo en la boca para investigarlo aún no es el momento.
  2. Si durante el juego libre no suelen llevarse los materiales a la boca: comienzo a fijarme si durante las propuestas, con elementos “comestibles”, prueban e investigan probando cada ingrediente.
  3. Si no es así el siguiente paso es seguir preparando propuestas comestibles, pero cuando llevan un rato trabajando en ellas introducir algún material “peligroso” (entiéndase peligroso como no comestible pero tampoco tóxico, de dimensiones pequeñas que podría ser peligroso si se lo mete en la boca). Siempre estando presente y supervisando. Para empezar es mejor introducir elementos que por su tamaño o material no sea demasiado peligroso (evitar por ejemplo pegamentos, pinturas tóxicas, pelotas o bolas con las que puedan atragantarse, etc.)*
  4. Una vez que hemos introducido poco a poco estos elementos y observamos que no tiene interés en meterlos en la boca podemos comenzar a realizar propuestas más ricas en materiales desde el principio.

*Yo por ejemplo el primer elemento no comestible que he introducido en una propuesta han sido unas pequeñas estrellitas brillantes para una bandeja sensorial de nieve artificial. Al comenzar solo utilicé bicarbonato, agua y hielo. Cuando observé que no tenía interés en llevárselo a la boca introduje las estrellas.

No eran comestibles, pero tampoco resultaban un gran peligro si se las hubiese llevado a la boca y tragado accidentalmente.

Este tipo de materiales que no tienen peligro nos sirven para observar cómo se desenvuelve y, en caso de que se las lleve a la boca, decirle que no puede hacerlo y comprobar cómo responde a nuestras indicaciones. Esto nos dará pistas sobre si es momento o no para introducir otro tipo de materiales.

ASPECTOS IMPORTANTES

  • Aunque tu peque no tenga costumbre de llevarse cosas a la boca es esencial supervisar toda actividad que conlleve la utilización de elementos pequeños que puedan tragarse, sean estos tóxicos o no. NUNCA dejarlo solo.
  • Si utilizamos propuestas elaboradas con alimentos hay que tener en cuenta las alergias alimentarias.
  • Un recurso si tu peque utiliza chupete es ofrecérselo a la hora de realizar la actividad.
  • Si tu peque aún está en una fase muy oral no tengas prisa, hay un montón de materiales que puedes utilizar. Ya llegará el momento de usar el resto. Lo más importante es su seguridad.
  • Una de las actividades sensoriales que más les gustan es comer con las manos, así que puede ser un buen punto por el que empezar: dejarle comer solo.
  • Cuando tu peque sea un poco más mayor es importante explicarle lo que no puede llevarse a la boca y, siempre supervisando, confiar.
  • Otra idea si quieres introducir algún material concreto es hacerlo mediante botellas o bolsas sensoriales, ya que al ir selladas no tienen peligro.

Si tenéis alguna pregunta no dudéis en escribirme. Y vosotros, ¿preparáis propuestas para vuestros peques en casa? ¿os da miedo utilizar este tipo de materiales “no comestibles”?

 

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¿Qué tal ha ido la adaptación?

¡Muy buenas!

Hoy vengo a contaros qué tal ha ido la adaptación.

Han pasado dos meses desde el post en el que os contaba cómo íbamos a llevarla a cabo, así que me ha parecido buena idea contaros cómo nos ha ido.

Para quien se haya perdido ese primer post podéis verlo aquí.

Voy a intentar no repetirme, el proceso fue más o menos como os había explicado que sería. Digo más o menos porque las cosas surgieron de manera tan natural que, por ejemplo, el momento de la siesta (que era el que más temíamos) sucedió sin ningún problema en una de las salidas de la madre.

Os lo cuento con calma:

En este caso la adaptación la realizó con su madre, aunque otros familiares cercanos que en ocasiones vendrán a recogerlo también estuvieron presentes alguno de los días.

Los primeros días con un par de horas era suficiente, y rápidamente se adaptó tanto al espacio como a mi presencia.

Es un niño muy autónomo e independiente con lo que fue descubriendo cada rincón de la casa sin mirar atrás.

Unos días después probamos a que su madre bajase un momento al coche y se quedase conmigo a solas, fueron tan solo unos minutos pero reaccionó genial.

A partir de ahí fuimos aumentando el tiempo que se quedaba conmigo, hasta que un día de la manera más natural del mundo se quedó dormido.

Era la primera vez que hacía la siesta aquí y no teníamos pensado hacerlo de esta manera, pero fue como surgió y a partir de ese día se duerme conmigo sin ningún problema.

El tema de las comidas también fue parecido, quizá el que más nos costó fue el biberón de por la mañana, pero nada que no superásemos buscando un lugar tranquilo para ofrecérselo.

Al tener tiempo suficiente, aunque se quedase sin problemas conmigo, fuimos disminuyendo muy poco a poco el tiempo que su madre pasaba en el nido.

Ahora está totalmente adaptado, nada más llegar me pide a mi que le lleve a la sala de juegos y se despide de su madre diciéndole adiós con la mano. Es consciente de que se va y se despide de ella cada día.

Durante las horas que pasa en el nido disfruta y se relaciona conmigo de manera natural gracias a la relación de apego que hemos construido. Tiene confianza y sabe que sus necesidades serán cubiertas aunque sus padres no estén aquí, tanto las necesidades físicas como las afectivas.

Este es el aspecto más importante, ya que si conseguimos tener con los peques una relación de apego seguro se sentirán confiados y podrán centrarse en disfrutar, aprender y desarrollar todas sus capacidades.

Por tanto considero que el periodo de adaptación ha sido un éxito y ha sido en gran parte gracias al trabajo de la familia y al vínculo de apego que tenían con su peque.

Contrariamente a lo que suele pensarse, cuanto más cariño les damos a los peques y más seguros les hacemos sentir con nuestra presencia más autónomos e independientes lograrán ser, esto es así porque tendrán la seguridad de que si pasa algo estaremos ahí para ayudar, apoyar y ofrecerles todo nuestro amor.

Hay otras dos cosas que creo que fueron importantes a la hora de lograr ese vínculo:

Por un lado la buena relación con la familia, tener una relación directa, fluida y basada en la confianza, en la que ninguna de las partes actúe como autoridad. Los niños perciben si hay una buena relación y les transmite confianza no solo ver a su referente en el nido, sino también ver que existe una buena relación entre su familia y la persona que lo acompañará.

Y en segundo lugar no forzar nunca al peque, ni forzar la relación y dejar que las cosas fluyan. Basta con estar presente, cuando él se sienta cómodo empezará a interactuar de manera natural y poco a poco se irá forjando una relación de confianza y afecto entre los dos.

Por último recalcar que cada niño es diferente y, por tanto, cada adaptación también debe serlo. Por lo que el próximo peque que venga al nido tendrá una adaptación acorde a sus necesidades y las de su familia.

¿Ya habéis vivido el periodo de adaptación con vuestros peques? ¿Ha sido parecido al nuestro?

Te espero en los comentarios y en las redes sociales. ¡Si no quieres perderte nada vete corriendo a Instagram!

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Las salidas al parque

¡Muy buenas!

Hoy vengo a hablaros sobre la importancia de las salidas al exterior con los peques.

Unas calles más abajo del nido tenemos un parque infantil. Tiene dos zonas, una destinada a niños un poco más mayores y otra para los más peques, además de los columpios.

También cuenta con otra zona un poco apartada de gimnasio para mayores. Esas zonas, aunque no están diseñadas para ellos, suelen llamar un montón la atención de los peques. Será esa curiosidad innata que tienen…

El suelo del parque es de caucho pero tiene una gran zona verde que lo rodea.

Tenemos árboles en los que resguardarnos del sol, mesas para jugar y tomar el almuerzo y una fuente que nos traerá alguna que otra mojadura.

Los días que no nos apetece bajar hasta allí nos quedamos en un trozo de jardín que tenemos enfrente de casa, ahí hacemos juegos, buscamos hojas y experimentamos con todo lo que nos encontramos.

Detrás de casa también tenemos un espacio amplio que aprovechamos para dar paseos cortos.

Otros días paseamos un poquito más y llegamos a parques como este:

Tenemos alguno más por la zona pero de momento solo hemos explorado estos dos.

A no ser días contados siempre salimos a pasear, viviendo en Asturias es muy probable que nos encontremos la hierba y el parque mojados, así que en esos días nos abrigamos un poco más y listo. Al llegar a casa nos cambiamos, nos ponemos calentitos otra vez y como nuevos.

Mancharnos no es un problema y normalmente cuando más disfrutamos más manchados regresamos a casa (en esto también me incluyo).

Salir a la calle es toda una aventura y resulta una oportunidad para trabajar su autonomía y curiosidad por el mundo que les rodea.

Sin ninguna prisa, miramos por la ventana o nos asomamos a la terraza para ver si hace frío o llueve. Según lo que notemos elegimos la ropa de abrigo y a dónde vamos a ir.

Nos calzamos, dejamos ordenado nuestro calzado de estar por casa y nos ponemos la chaqueta y el resto de complementos que necesitemos (gorro, bufanda, guantes, gorra, paraguas…).

Depende de lo que vayamos a hacer bajamos la silla o la mochila de porteo.

Una vez en la calle el camino hacia el parque es tranquilo y aprovechamos a pararnos y disfrutar de todas las cosas interesantes que nos vamos encontrando: pájaros, hormigas, hojas secas, obras en la calle…

El camino de vuelta a casa es parecido y siempre lo hacemos con tiempo suficiente para anticipar estas cosas y que no nos pille la hora de comer.

Al llegar a casa nos quitamos el abrigo, nos ponemos las zapatillas y a lavarse las manos.

Los peques necesitan aire fresco, naturaleza y juego en el exterior. Estas salidas son absolutamente necesarias, además en el parque nos encontramos con más niños y disfrutamos un montón.

Para ellos cada salida es toda una aventura, os animo a disfrutar observando su asombro por las pequeñas cosas que nos brinda la naturaleza.

Los peques se maravillan con cada cosa que ven y si intentamos mirar la vida con sus ojos conseguiremos ser un poquito más felices.

Yo he aprendido a hacerlo gracias a ellos y, de verdad os lo digo, vivo mucho más feliz.

Y vosotros, ¿disfrutáis de los momentos de parque y paseo o sois más de estar en casa?

 

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Diy: guirnalda decorativa

¡Muy buenas!

Hoy os traigo otro diy fácil y rapidito para decorar la habitación o la sala de juegos de vuestros peques.

Leed el post hasta el final porque viene con sorpresa.

Cuando busqué inspiración en Pinterest para decorar la playroom del nido, una de las primeras cosas que me apunté como imprescindible fueron las guirnaldas de tela.

Busqué en varias tiendas online y finalmente, aunque algunas como estas me parecieron preciosas, decidí hacerla yo misma por varios motivos.

Entre ellos estaba que me resultaba más barato, que tenía más posibilidades de combinarla con los colores del nido y que así podría aprovechar los retales de los cojines, y por supuesto porque como ya sabéis ¡me chiflan los diy y en cuanto tengo oportunidad me pongo al lío!

Al final me gustó tanto cómo quedaba que hice otra para la zona del cambiador, me encanta el toque de color que da sobre las paredes blancas.

Aquí os dejo cómo hacerlas:

Materiales

  • Tela para hacer 6 triángulos de tela de 18×14 cm aprox. (para una guirnalda de 160 cm)
  • Bies de un color que combine con las telas (160 cm)
  • Tijera ziszas (opcional)
  • Máquina de coser (opcional)
  • Dos trozos de cuerda de 6 cm

Una vez que tengáis estos los materiales ya podéis empezar.

  1. Como siempre hacemos primero el patrón en papel y lo recortamos.
  2. Los triángulos que yo he hecho son de 18×14 cm aprox.
  3. Pasamos el patrón a las diferentes telas y recortamos con la tijera de picos. Si no tenéis esta tijera podéis cortar con una normal, es simplemente porque con esa tenemos la opción de no rematar los triángulos ya que no se deshilacha tanto.
  4. A continuación doblamos el bies a la mitad y lo planchamos para que coja forma.
  5. Lo presentamos en una mesa grande o en el suelo y colocamos los triángulos a la distancia que más os guste, en mi caso tienen unos 8cm de separación aprox.
  6. Introducimos los triángulos en el doblez del bies y empezamos a coser. Os recomiendo sujetarlos con alfileres para que no se os mueva y coser lo más al borde posible para asegurarnos de que quedan bien sujetos.
  7. Para terminar doblamos un trozo de cada extremo, cosemos y atamos un trozo de cuerda cada lado y listo, ya tenemos nuestra guirnalda.

Yo las tengo colgadas a la pared con dos cuelga-fácil por si algún día quiero cambiarlas de sitio. De esta manera no se aprecia cuando las descuelgas.

Os dejo con este breve vídeo para que podáis verlo mejor:

Os animo a hacer los cojines diy y aprovechar los retales para hacer la guirnalda, así os quedará todo un rincón a juego.

Y como os dije al principio, el post viene con sorpresa:

SORTEO EN INSTAGRAM

 En el post de los cojines diy os contaba que un pack de guirnalda y cojín iba a ser donado para unas subastas en favor de los afectados por los incendios de Galicia, pero finalmente dichas subastas se han cerrado ya por extenderse demasiado en el tiempo y he decidido sortear el pack en Instagram.

¡Así que si no quieres quedarte sin él corre que participar es muy sencillo!

Tienes hasta el lunes que viene a las 20:00h para participar.

Days
Hours
Minutes
Seconds

Os espero en los comentarios y, como siempre, no os olvidéis de etiquetarme en las RRSS cuando hagáis vuestras guirnaldas, ¡estoy deseando verlas!

Un abrazo

 

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Así comemos

¡Muy buenas!

Hoy vengo a contaros cómo nos organizamos para las comidas en el nido.

Como bien os contaba hace unas semanas, la idea de tener tronas para los más pequeños y mesa para los mayores la deseché desde el primer momento.

Ya sabéis mi lema: dar autonomía en todo lo que podamos.

Para mi es importante que todos los peques pudiesen comer en el mismo plano y la solución la encontré en las sillas cubo y una mesa de ikea con las patas cortadas. Os cuento:

Una vez que se me ocurrió la idea de hacer yo misma las sillas cubo, y utilizarlas para la hora de la comida. el segundo problema eran las mesas: no había ninguna que se adaptase a la atura que yo necesitaba. Pero eso no iba a ser un impedimento: sierra de calar y… ¡a cortar!

Cuando ya tuve las sillas y la mesa me hice con estos maravillosos platos que se adhieren a casi cualquier superficie.

Con esto evitas que el plato salga volando, pero aún así el suelo acaba llenito de comida. Por lo que necesitaba una solución que me facilitase el momento de limpiar.

También los vasos de iniciación, que son tamaño chupito y se adaptan genial al tamaño de sus manitas para aprender a beber.

Había visto estos recogedores de alimentos para las tronas y le estaba dando una vuelta a cómo adaptarlos a nuestras necesidades cuando vi en Lidl unos manteles plastificados que además eran blancos y mint: ¡estaban hechos para el nido!

Sin dudarlo compré el más grande y le cosí por debajo una base antideslizante que había comprado para las alfombras.

De esta manera a la hora de comer lo ponemos en el suelo y encima colocamos la mesa y las sillas cubo. Después de comer es muy fácil de limpiar al estar plastificado.

Estoy buscando una opción mejor, ya que al ser un mantel no creo que dure en buen estado demasiado tiempo con todo el trote que le damos. He visto estos manteles multiusos y quizá me decante por algo así. Ya que también valen para hacer picnic en el parque o proteger la mesa o el suelo al utilizar pinturas. ¿Los habéis probado?

Por último, mis mejores aliados: los baberos impermeables con mangas. De esta manera podemos dejarlos experimentar todo lo que quieran sin tener que acabar con toda la ropa llena de comida, sobretodo cuando toca una crema o alimentos más líquidos.

Sobretodo en verano una alternativa más cómoda es dejarlos en pañal y luego: ¡directos a la bañera!

Y vosotros, ¿tenéis algún truquito para hacer más práctica y autónoma la hora de la comida?.

¡Nos vemos el próximo martes! Que paséis buena semana.

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Conciliando

¡Muy buenas!

 

 

Hoy vamos hablar sobre la conciliación familiar y laboral.

Hace unos meses tuve la suerte de escuchar la gran ponencia de Laura Baena en Bloggever: La renuncia NO es una solución.

Había escuchado a Laura en televisión varias veces y hacía tiempo que seguía al Club de Malasmadres pero escucharla en directo fue espectacular.

Su lucha, nuestra lucha, es la lucha de todos. Hombres y mujeres, porque cuando realmente consigamos que la conciliación sea un hecho real nos beneficiaremos todos.

 

Será real:

  • Cuando no nos echen del trabajo por tener un embarazo complicado.
  • Cuando no tengamos que renunciar a seguir creciendo como profesionales.
  • Cuando tampoco tengamos que renunciar a ver crecer a nuestros hijos.
  • Cuando el estado se de cuenta de que no podemos descuidar al futuro.
  • Cuando realmente las empresas nos respeten y respeten a nuestros hijos.
  • Cuando no tengamos que renunciar a nada por imposición de otros.
  • Cuando tengamos alternativas y podamos decidir lo que mejor se adapte a nuestra familia

Entonces todos saldremos ganando.

Es una lucha que, como otras, afecta en mayor medida a las mujeres. Pero eso no quiere decir que no tengamos que luchar todos, al contrario.

Yo no quiero que los hombres sientan miedo al decir en el trabajo que van a tener un hijo, quiero que dejen de sentirlo las mujeres.

No quiero que sean los hombres los que tengan que renunciar obligatoriamente a su carrera profesional para cuidarlos, sino tener ambos la oportunidad de conciliar y que seamos nosotros, como familia, quien decida cómo criar a nuestro hijo.

No quiero que sea el hombre quien asuma toda la carga de trabajo (físico y mental) en casa, sino que exista un reparto justo. Como bien decía Laura, un trabajo en equipo.

No quiero que ninguno de los dos renuncie a su trabajo si eso no es lo que desea, ni queremos que ninguno de los dos renuncie a ver crecer a su hijo.

Aguamarina Casa Nido nace como una opción para facilitar la conciliación laboral de las familias. Como una opción para todas esas personas que deciden, o se ven obligadas, a dejar el cuidado de sus bebés en manos de otra persona.

Intento que Aguamarina Casa Nido sea una prolongación de su propio hogar, que los peques sientan que están como en casa.

Pero eso para algunas familias no es suficiente, hay madres, padres, que desearían poder estar más tiempo con sus hijos, y sí, el nido es una prolongación de su hogar, pero yo no puedo sustituir a sus padres.

Las madres de día creamos un vínculo y realizamos ese cuidado desde el afecto y el amor más profundos, pero nunca seremos como sus padres. No podemos permitir que existan familias que se sientan obligadas a dejar a sus hijos al cuidado de otros durante jornadas excesivamente largas.

Por más que los profesionales de la educación nos formemos, seamos respetuosos, creemos vínculos, nunca, nunca seremos igual que los padres. Y desde esa humildad, siendo conscientes de que donde mejor está un peque es en su casa con su familia, es desde donde trabajamos para poder hacer las cosas de la mejor manera posible.

Y para nada es esto una crítica a las familias que deciden dejar a sus hijos al cuidado de otras personas, faltaría más, pero defiendo que esa decisión no sea obligada. Que existan alternativas reales para familias que busquen otros modos de conciliar.

Al igual que deberían existir diferentes alternativas a la hora de elegir dónde dejar a tu hijo. En otro post os hablaré sobre las diferentes opciones y qué me parece cada una de ellas.

La opción de dejar a tu hijo al cuidado de otras personas cuando aún es un bebé debería ser eso: una opción, una elección de cada familia. Lamentablemente demasiadas veces es una obligación, no hay otra salida.

Quiero aprovechar el post de hoy para animaros a seguir al Club de Malas Madres y luchar para que realmente se produzca un cambio en el tema de la conciliación.

Y vosotros, ¿habéis podido conciliar de la manera que os gustaría?

¡Nos vemos el próximo martes!

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Bienvenido 2018

¡Muy buenas!

Espero que vuestra entrada en el 2018 fuese por la puerta grande. Hoy vengo a daros mi valoración del 2017 y mis expectativas en el año que entra.

2017 ha sido un año clave. Qué narices, 2017 ha sido EL AÑO.

Pienso en estos 12 meses y en mi cabeza solo aparecen momentos que me transmiten alegría, emoción, amistad, amor y orgullo.

La verdad es que no se muy bien qué contaros, porque probablemente este post suene muy “mundosdeyupi”, pero es que este año solo tengo cosas buenas que agradecer a la vida.

A principios de 2017 fue tomando forma este proyecto que hoy día es mi trabajo y que estoy segura que en 2018 seguirá creciendo.

En Mayo el nido ya tenía sitio físico y durante meses mi mayor pasión fue diseñar y colocar cada rincón pensando en todos y cada uno de los peques que pasarán por aquí.

Septiembre llegó y con él la ilusión de crear este blog en el que compartir con vosotros todo lo que pasa aquí dentro, aunque aún faltaban un par de meses para empezar con él.

Diciembre fue el gran mes, en el que toda la ilusión y esfuerzo de estos meses dieron su fruto.

Hoy comienza oficialmente el curso, dejamos atrás la adaptación y comenzamos con todas las ganas del mundo.

Y ahora que empezamos nuevo año os preguntaréis qué espero de él.

2018 viene cargado de ilusiones, así que estoy segura de que también será un gran año. No le voy a pedir nada, estoy preparada para recibir todo lo bueno que me traiga y para sacar la parte positiva del resto.

Sin embargo, 2018, tengo para darte:

  • Un montón de energía
  • Muchas ganas de aprender cosas nuevas
  • Un gran saco de ilusión para todos los proyectos que lleguen
  • Muchas dosis de positivismo para mi y también para repartir
  • Paciencia a raudales
  • Sentido crítico y ganas de “pelear” para poner a prueba todo aquello que no me convence
  • Un montón de cariño para repartir entre todo aquél que lo necesite
  • Ganas de superarme

Todo eso pienso darte 2018, a cambio solo te pido que no corras, que me dejes saborearte bien y aprovechar al máximo cada día.

Así que BIENVENIDO 2018, qué ganas de descubrir lo que me traerás.

Espero que vuestro 2017 también haya sido un gran año, y si no ha sido así seguro que tenéis un puñado de cosas positivas que, aunque parezca que no, están por ahí escondidas.

Que vuestro 2018 venga cargado de proyectos, ilusiones, amor y un montón de buen rollo y energía positiva.

¡Nos vemos el próximo martes!

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El orden y los niños

¡Muy buenas!

¿Qué tal ha ido la nochebuena y la navidad? En estas fechas en las que los juguetes se amontonan y parece que se instaura el desorden en casa os traigo un post sobre el orden y los peques.

Este tema se tocó en bloggever con la ponencia de María Gallay: Lo que el orden puede hacer por ti.

María nos habló sobre la importancia del orden en nuestra vida. De encontrar un sitio para cada cosa, de que no es una pérdida de tiempo dedicar una tarde a colocar el armario, sino que luego vas a ganar varios minutos cada día al tenerlo ordenado.

Yo lo llevé al terreno de los peques y me ha parecido interesante reflexionar sobre cómo organizamos sus juguetes y materiales y si esa organización favorece o no el orden.

En mi caso soy una persona que para trabajar y vivir a gusto en mi casa necesito que todo esté relativamente ordenado. Me da mucha paz ver un espacio sin cosas que están fuera de su lugar, me transmite tranquilidad y armonía.

Al contrario, si toda la casa está hecha un desastre, me pongo nerviosa y no soy capaz de concentrarme.

Que cada cosa tenga su lugar y que ese lugar sea cómodo y práctico ayuda mucho a mantener el orden.

Además el no tener demasiadas cosas ni sobrecargar excesivamente la decoración es básico a la hora de conseguir un espacio despejado y que invite a la calma.

Por este motivo desde que  empecé a organizar el nido una de mis prioridades era que cada cosa debía tener su lugar y que no habría más cosas de las necesarias.

Los materiales se van rotando en función de las necesidades de los peques, cada material tiene su lugar y nunca se guardan amontonados. Esto también favorece que puedan ver todos los materiales que hay y elegir el que más les apetezca en cada momento.

Otra cosa clave es no guardar demasiados juguetes juntos, las cajas grandes en las que entran mil y un juguetes: mejor desterrarlas. Suelen servir únicamente para acumular cosas y no saber ni que existen al estar perdidas entre la multitud.

Los colores claros y los materiales como la madera también ayudan a crear un ambiente tranquilo y ordenado.

Aquí os dejo 10 tips para conseguir una casa ordenada que nos ayude a mantener nuestro orden mental:

  1. Buscar un lugar para cada cosa
  2. No tener demasiados juguetes o materiales, mejor rotar según sus gustos e intereses
  3. Procurar que todo esté a su alcance para que ellos mismos puedan cogerlo y, posteriormente, guardarlo
  4. Dividir las zonas en función del tipo de juego (por ejemplo destinar un rincón para los cuentos, una zona de la estantería para juego simbólico, el cajón para las construcciones, etc.)
  5. Tener cestas o cajas como las de las fotos en las que guardar cada material
  6. Que la decoración no esté demasiado sobrecargada y predominen los materiales naturales como la madera
  7. Procurar en la medida de lo posible que los materiales estén a la vista
  8. En caso de no ser posible:señalar con pictogramas o palabras (según la edad) los cajones destinados a cada cosa
  9. Predicar con el ejemplo
  10. Y por último comprender que los peques no entienden el orden como nosotros y que lo único que está en nuestra mano es ofrecerles un entorno adecuado y tener paciencia: todo llega

Como veis estos son algunos de los trucos que utilizo en casa, pero hay muchos más.

Para los que tenéis peques un buen ejercicio antes de cumpleaños y fiestas navideñas es revisar qué juguetes ya no se utilizan y deshacernos de ellos, siempre siendo los peques quienes decidan de qué deshacerse.

La regla de los cuatro regalos también funciona muy bien para no juntar una montaña de juguetes. ¿La conoces?.

En resumen: predicar con el ejemplo y ofrecer un entorno ordenado, que los peques recojan sus juguetes es algo que llegará poco a poco y en lo que nosotros deberemos actuar como modelos.

Y tú, ¿qué trucos tienes para que los espacios de los peques estén ordenados?

Te espero en los comentarios.

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DIY: COJINES INFANTILES

¡Buenos días!

Como sabéis me encanta el mundo del DIY y la decoración infantil, por lo que cuando comencé a decorar el espacio de Aguamarina Casa Nido no lo dudé ni un momento: juntaría mis dos pasiones y haría mis propios elementos de decoración.

En el post de hoy quiero enseñaros lo primero que hice: cojines sencillos y decorativos como el que veis en la foto.

Para hacerlos solo necesitaréis ganas, ilusión y…

  1. Tela del estampado que más te guste (tamaño: el doble del tamaño del que quieras el cojín) Yo siempre los hago con dos estampados diferentes, uno por la parte trasera y otro por la delantera, para ir cambiándolo.*
  2. Aguja e hilo de uno de los colores que lleve la tela que hemos elegido
  3. Máquina de coser (opcional)
  4. Papel y lápiz
  5. Rotulador textil (opcional)
  6. Relleno de cojín**

*Al ser para cojines pequeños yo suelo comprar un pack de retales en el que vienen 6 telas diferentes pero combinables entre sí. Así me da para hacer tres cojines y todos quedan bien al ponerlos juntos. Salen por unos 7 euros el pack. Si sois de Gijón os recomiendo visitar la tienda el revoltijo, tienen un montón de telas y estampados diferentes, además de gran variedad de retales.

**Para los primeros cojines que hice utilicé relleno de cojines que tenía por casa y no utilizaba, cortándolos y sacando la espumilla de dentro. Para estos últimos he comprado. en la misma tienda de las telas. un cuadrante de 50x70cm por unos 3,50 euros aprox.

¡EMPEZAMOS!

  • En primer lugar imprimiremos o dibujaremos el patrón en un papel (o varios papeles pegados entre sí en caso de que el dibujo sea grande) y luego repasaremos el contorno a lápiz por la parte de atrás de la tela. En caso de que seáis muy habilidosos dibujando podéis saltaros el paso del papel y hacerlo directamente.  Si no es un patrón simétrico debemos tener en cuenta que para dibujarlo en el segundo trozo de tela debemos dar vuelta al patrón, de lo contrario al juntarlos para coser no nos coincidirán los dibujo.
  • Esta parte es opcional, podemos dibujar con rotuladores textiles. Yo tengo desde hace años los de Ikea y estoy encantada con ellos. Aquí existen miles de posibilidades, entre ellas está la de hacer cojines personalizados con el nombre de tu peque.

  • A continuación cortamos dejando aproximadamente un centímetro de margen entre el corte y el dibujo.
  • Enfrentamos las partes delanteras de los dos trozos de tela, los prendemos con alfileres para asegurar que no se mueven y comenzamos a coser por encima de la línea dibujada.
  • Paramos cuando nos queden unos cinco centímetros sin coser (a poder ser en la zona del cojín que menos vaya a verse), entonces le damos la vuelta a la tela para que nos quede al derecho y metemos el relleno de cojín.

Encontraréis diferentes tipos de relleno, en función de para qué queréis el cojín podréis elegir uno u otro.

Al ser pequeños cojines decorativos yo no les he puesto cremallera, pueden ir a la lavadora (agua fría) así mismo y luego secan rápido.

  • El último paso es coser el trozo que nos ha quedado abierto.  Doblaremos hacia dentro el centímetro sobrante y con cuidado para que se note lo menos posible.

A mi me encanta el efecto de coser alguna pequeña etiqueta, pero eso ya va en el gusto de cada uno.

Os dejo un pequeño vídeo tutorial en el que os enseño cómo he hecho uno de los cojines con forma de estrella:

Como veis hay muchas formas diferentes y todas son rápidas y sencillas.

¿Qué os parecen? ¿No quedan preciosos en las zonas infantiles de la casa?

Nubes, estrellas, gotas, lunas…

En Pinterest hay un montón de modelos, podéis utilizarlos para inspiraros y crear vuestro propio cojín mezclando las ideas que más os gusten.

Os espero en comentarios y, como siempre, me encantará ver vuestras creaciones en el hastag #DIYaguamarina

Para los que con tan solo ver el hilo y la aguja ya os entran los sudores fríos tengo una buena noticia: estad pendientes del perfil de Instagram @pontecaldelassolidaria  ya que uno de estos cojines junto con una guirnalda formarán parte de una de las subastas solidarias que realizan cada día.

No dudéis en pasaros, hay cosas super chulas de un montón de marcas, todo lo que se recaude va  para ayudar a las personas afectadas por los incendios de Galicia de este año.

¡Nos vemos en la subasta!

 

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