Adaptación bebé 7 meses

¡Muy buenas!

Como os había contado en septiembre comenzó un nuevo peque de, en aquel momento, 7 meses.

Os hablo de ello porque es ahora cuando considero que ya se encuentra totalmente cómodo e integrado en la rutina diaria. No quiere decir que hasta ahora haya necesitado a su figura de referencia aquí, pero no por el simple hecho de que no llore quiere decir que esté totalmente adaptado.

Las primeras semanas su madre estaba todo el rato presente, cuando nos pareció que estaba preparado ella comenzó a irse durante cortos periodos de tiempo. Pero observamos que al rato de irse comenzaba a llorar y yo no le servía como figura de referencia, por lo que no dudamos en dar marcha atrás y valorar otra vez la presencia de su madre en el nido. Necesitaba conocerme y establecer vínculo conmigo, nos habíamos adelantado.

También nos dimos cuenta de que en los paseos y ratos de parque se mostraba mucho más tranquilo y me resultaba más sencillo coger confianza con él, por lo que en estos momentos su madre no estaba presente y aprovechábamos para conocernos más y seguir estableciendo vínculos. A la vuelta del parque su madre volvía con nosotros y estaba en casa con él otro rato.

Llegó el momento en el que no necesitó a su madre para estar en casa y este suele ser el momento en el que se suele pensar que la adaptación ha terminado, pero no es así. Aún necesitaba mucha presencia por mi parte, muchos brazos y mucha disponibilidad para ir conociendo y confiando en todo lo que le rodeaba.

Las siestas, las rutinas, el juego libre, las interacciones con los otros peques, los cambios de pañal, el momento de comer, etc.

Hemos recorrido este camino sin prisa, le he dado todo el tiempo que ha necesitado para cada cosa y todo este tiempo ha dado sus frutos. A día de hoy tiene toda la seguridad de que sus necesidades estarán cubiertas, sabe que mamá y papá volverán a por él, no tiene miedo de hacer saber lo que no le gusta o lo que le apetece, sabe que estoy aquí para él y que siempre que necesite algo puede acudir a mi. Ahora está preparado para explorar, desarrollarse y ser feliz durante las horas que está en el nido.

Por el contrario, si hubiésemos pensado “ya se acostumbrará y dejará de llorar” y no hubiésemos tenido en cuenta sus necesidades y sentimientos probablemente no hubiésemos llegado a este punto. ¿Hubiese dejado de llorar? Probablemente, un bebé no llora indefinidamente y, afortunada o desafortunadamente, los peques se “acostumbran” a todo. Pero lo más seguro es que fuese un niño inseguro, que no expresase sus necesidades o preferencias sin miedo, que cada día sintiese angustia al separarse de sus padres y que no estableciera conmigo una relación de apego seguro.

Tampoco hubiésemos llegado hasta este punto sin la confianza que ha depositado en mí su familia, confiando siempre en sus tiempos y brindándole en todo momento la seguridad que necesitaba.

La semana que viene comienza un nuevo peque y con él una nueva etapa en la que conocernos y acoplarnos todos al nuevo ritmo del nido.

Cada día estoy más feliz con mi trabajo.

No tengáis prisa, todo llega.

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